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ESCRITOS DEL

FRENTE COMÚN

CONTRA EL SIDA ...

 

24 08 93    “La Responsabilidad de Cada Oaxaqueño”

 

Palabras pronunciadas por Nancy Mayagoitia, Voz del Frente Común Contra el SIDA, con motivo de la instalación del COESIDA (Consejo Estatal para la Prevención y Control del SIDA) en Oaxaca el 24 de agosto de 1993.

 

 

Hoy en día casi todos los países del mundo han reportado casos de sida dentro de sus fronteras.  Los gobiernos han reconocido que esta epidemia es diferente a otros problemas de salud porque se transmite principalmente a través del contacto sexual.  Las personas infectadas has sido estigmatizadas y el miedo irracional, el racismo y la homofóbia han hecho que no sea este un problema médico únicamente, sino también uno político y social.

 

            Esto significa que las comunidades tendrán que ser activas, tomar riesgos y aprender del éxito y fracaso de otras comunidades afectadas.  Cómo respondan las comunidades determinará qué tan efectivos seamos en terminar esta pesadilla.

 

            Históricamente, cuando aparece una nueva crisis de salud, los gobiernos han intentado tomar el control para determinar la naturaleza y dimensiones del problema y para proporcionar, en la medida de lo posible, los recursos financieros y humanos.  Sin embargo, con la aparición del SIDA, fue evidente que se requerirían estrategias innovadoras.

 

            El Gobernador del Estado, Diódoro Carrasco Altamirano ha demostrado la enorme preocupación que siente por el bienestar de los oaxaqueños al actuar ahora, al principio de su gobierno, instalando el Consejo Estatal para a Prevención y Control del SIDA en Oaxaca.  El ha logrado reunir en este salón a los líderes de salud pública, a los médicos, a los investigadores, a los grupos establecidos de lucha contra el SIDA y a los expertos en comunicación y educación.  Ha facilitado de esta forma que se inicie un plan de acción y ha servido como fuente de los primeros recursos para patrocinar los programas que lleguen a los sitios más apartados del estado.

 

            Hace siete años se reportó el primer caso de sida en Oaxaca.  Desde entonces la epidemia se ha incrementado en casi las mismas proporciones que en otras comunidades alrededor del mundo.  Por sí mismo, con poca o casi nula resistencia por parte de la comunidad, el virus podría esparcirse a un número impensable de oaxaqueños.  Un creciente número de personas- que van desde los expertos en la materia hasta el hombre o mujer común- dicen:  ¡Esto no debe ocurrir!

 

            La lógica común y las mejores opiniones médicas están de acuerdo: el incremento de infecciones por VIH y SIDA en Oaxaca puede detenerse.

 

            El virus, además de mutar a menudo y esconderse con efectividad en personas sanas por muchos años, es también un trabajador secreto. No se transmite a plena luz del día, bajo los ojos vigilantes de las autoridades o el público en nuestros eventos deportivos.  Ni en ambientes controlados como nuestros hospitales o quirófanos, ni en nuestras carreteras, reunión en familiares iluminadas o celebraciones públicas.  No, este virus busca la oscuridad.  Tarde en la noche, cuando todos descansan en sus camas, el virus trabaja.  En los momentos más personales, más profundos y privados; en el acto más oculto a los ojos de otros y aun así en la más noble de las emociones humanas, el virus trabaja.

 

            No debemos tener, ni queremos tener, a la policía o a otros observando dentro de nuestras recámaras, gobernando sobre nuestra actividad sexual, obligando a la realización de pruebas de detección de VIH, invadiendo la privacía de nuestros cuerpos.  Un sistema así no funcionaría.

 

            La lucha contra el SIDA será librada en un nivel más alto.  Será librada con autoestima, tomando el control de nuestros cuerpos, con el amor que compartimos los unos por los otros.

 

            La batalla no será librada "de arriba hacia abajo";  el gobierno ordenando al resto de nosotros qué hacer.  Ni con la sociedad civil ignorando la batalla, sin interés y complaciente.

 

            Solamente será librada por todos nosotros, unidos en la lucha, aceptando la responsabilidad del bienestar de la comunidad como un todo.

 

            Los cambios que son necesarios en los años por venir requieren ir a lo más profundo de nuestras relaciones sexuales.  Ninguna persona o grupo puede verdaderamente alcanzar entrar en la vida privada de otro, pero, cada uno de nosotros puede alcanzar dentro de sí mismo, podemos cambiar nuestra conducta, podemos prevenir que este virus mortal entre en nuestros cuerpos.

 

            Aunque el virus puede trabajar en la oscuridad, nuestra lucha es a la luz del día; con información completa y exacta acerca del VIH y el SIDA, con discusiones abiertas y francas sobre sexualidad humana, con un fuerte llamado a la acción desde nuestras televisiones, radios y periódicos.

 

            ¿Cuál es ese llamado a la acción?  ¿Cuál es la "responsabilidad" de cada oaxaqueño?

 

            Como la educación y la información son los primeros escudos contra el SIDA, por ello la primera responsabilidad debe ser la de informarse.  No aceptar rumores o mitos acerca del SIDA; no aceptar todo lo que vemos por escrito o transmitido a través de los medios de comunicación acerca del SIDA.

 

            Buscar las fuentes de la información correcta: la oficina del Frente Común Contra el SIDA, la oficina de Medicina Preventiva del Hospital Civil, el COESIDA, algunos médicos y laboratorios comerciales, las bibliotecas o librerías.  Solicite información a cualquiera de las organizaciones que trabajan contra el SIDA en Oaxaca o México, D.F.

 

            Lo más importante:  Asista a un curso sobre SIDA.  El Frente Común Contra el SIDA ha escrito, "Es la responsabilidad de cada oaxaqueño asistir a un curso sobre SIDA  e informarse por completo acerca de esta enfermedad."  Por lo menos asistir a una clase de dos horas que cubre la información básica acerca del VIH y el SIDA, los medios de transmisión y prevención, los mitos acerca del SIDA, el sexo seguro y las recomendaciones para las personas que viven con VIH.  Este curso, y otros como este, pueden proporcionar lo que es seguramente un requerimiento básico en nuestro esfuerzo: un público bien informado.

 

            Con estos conocimientos, sabremos los datos sobre cómo se trasmite esta enfermedad, reconoceremos lo que no es cierto y los prejuicios, nos daremos cuenta que el VIH es un microorganismo que no se preocupa en preguntar ¿es ésta una buena persona? ¿es ésta una mala persona? rica, pobre.  Joven, vieja.  No busca a las personas "inmorales".  Sólo pregunta ¿es esto un humano?

 

            Vital para el cambio de conducta que debe ocurrir para detener al VIH es un cambio por igual en la actitud.  También esto es una responsabilidad de cada oaxaqueño.

 

            Nuestro trabajo no tendrá éxito si se alimenta de la oscuridad, de las mentiras, de los prejuicios.  Debemos luchar armados con lo mejor que hay dentro de cada uno de nosotros, nuestra inteligencia, nuestro razonamiento, nuestro deseo de hacer el bien y amar a los demás.

 

            También debemos cambiar nuestra actitud hacia las personas que portan el VIH o tienen SIDA.  Se dice que en unos años, virtualmente todos los que vivimos en el estado tendremos un amigo, un miembro de nuestra familia o un vecino infectado con el virus.  ¿Cómo será nuestro trato con ellos?

 

            Actualmente, las personas con SIDA son expulsados de nuestra sociedad, sus amigos y familia les dan la espalda, a menudo mueren solos y miserables.  Esto es una vergüenza para nuestra sociedad, aumentada porque es únicamente el resultado de la ignorancia y el miedo.  Que todos sepan, no hay riesgo de adquirir el SIDA cuidando de un ser amado en casa, abrazando, en el momento en que más lo necesita, a nuestro prójimo.  Que todos sepan, como comunidad, que aquellos afectados entre nosotros serán tratados con dignidad y respeto.

 

            Aún más, es la responsabilidad de cada oaxaqueño involucrarse: ¡hacer algo para ayudar a la causa!  Ofrecer voluntariamente algo de tiempo a una organización de lucha contra el SIDA, donar dinero, escribir una carta, asistir a una reunión.  La lista es larga y bien conocida.  Solamente necesitamos dar el primer paso, comenzar el trabajo.  Si no lo hacemos, el tiempo pasará, más vidas de oaxaqueños se perderán.

 

            Finalmente, es la responsabilidad de cada uno de nosotros el tomar el más auténtico control de nuestra vida sexual, protegernos y a nuestros seres queridos.  Es nuestra responsabilidad usar un condón cada vez que exista la posibilidad de transmisión del virus.  Usar un condón, sin acusar, sin sospechar o haber culpa en nosotros o en otros.  Usar un condón cada vez porque todos somos miembros del Frente Común contra el SIDA, porque todos estamos responsabilizándonos de nuestros cuerpos y nuestras acciones, porque estamos todos dedicados a detener el SIDA en Oaxaca.

 

            Las proyecciones que escuchamos - de que todos conozcamos a una persona con VIH o SIDA en dos o tres años, de que el 20% de la población se encuentre infectada en 15 ó 20 años - se basan en la presunción de que no se inicie acción alguna para detener el virus, que las condiciones permanezcan como lo están ahora.  Pero estas condiciones podemos cambiarlas nosotros.

 

            Esta enfermedad no anda en una marcha inevitable sobre nuestra población, más allá de nuestro control.  Por el contrario, el avance del SIDA en nuestra comunidad yace claramente dentro de nuestra habilidad para controlarlo.

 

            ¿Aceptará cada uno de nosotros su responsabilidad? ¿Actuará cada uno de nosotros, haciendo todo lo posible, para detener esta epidemia?

 

            La cara del SIDA cambia cada día afectando a más hombres, más mujeres, más niños.  Con este cambio será necesario que las estrategias se perfilen para llegar a todos y cada uno de los oaxaqueños antes de que sea demasiado tarde.  El tiempo es crítico.  El proceso será largo y constituirá un gran reto.  Pero, comunidad por comunidad, podemos terminar con el SIDA en Oaxaca.

 

 

 


 

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