|
¿Por
qué estoy involucrada en la lucha contra el SIDA? Esta pregunta me ha sido planteada en numerosas ocasiones y
siempre mi respuesta ha sido más o menos la misma. ¿Cómo no estarlo?
La
primera vez que tuve la oportunidad de conocer la información acerca de esta
enfermedad, el virus que la causa, cómo se transmite, cómo no se transmite, la
verdad y exactitud de la información y no los mitos y tabúes que la acompañan,
me sentí como atrapada con la fascinación de que podía ayudar a mucha personas
compartiendo esta información con ellas. Pensé, si me quedo con los brazos
cruzados y no hago nada, sería muy cómodo para mí y estaría segura que
vigilaría a cada instante lo que entra y sale de mi cuerpo para procurar que
este virus nunca entre en mi organismo. Pero también pensé, con esta
información que ahora manejo puedo ayudar, ayudar a mi vecino, a mi amigo, a mi
familia, a muchos a que puedan lograr lo mismo y a la vez convencerlos de que
sólo vamos a lograr detener el avance de este microorganismo si nos sumamos más
y más personas a esta labor.
Casi
siempre estamos en la búsqueda de alguna manera de hacer algo por los demás que
a la vez proporcione a nuestra vida un significado especial. Pero a veces
estamos tan ocupados con las responsabilidades que enfrentamos a diario que nos
queda muy poco tiempo o muchas buenas excusas para no colaborar con una buena
causa. Siempre nos ha sorprendido ver cuando una persona con mucho trabajo
encuentra tiempo para dedicarse a una asociación de servicio o ayudar a los
menesterosos. ¿Qué hace a esas personas diferentes a las demás? La diferencia
es que han encontrado en lo más profundo de su corazón una o muchas razones
para buscar el tiempo suficiente para darse a los demás. En mi caso sucede
algo así. No creo que pudiera yo conciliar el sueño en las noches teniendo
tanta información en mis manos sin compartirla con los que no la tienen. Para
mi sería un grave problema de conciencia quedarme inmóvil. Se necesita hacer
algo y se requiere hacerlo ya, cuanto antes mejor. Por ello ahora disfruto
tanto de acudir ante un grupo de personas y platicarles lo que ahora conozco, llevarles
un folleto de información y explicarles todo lo que no les ha quedado claro o
disipar sus dudas acerca de alguno de los mitos que se han diseminado por
error.
En
la lucha contra el SIDA cada vez necesitamos a más voluntarios dispuestos a dar
su tiempo para colaborar en una de tantas acciones que se pueden emprender en
esta tarea. Y poco a poco se han unido más voluntarios porque están motivados
sabiendo que lo hacen para salvar una vida, una vida que no es necesario que se
pierda porque no llegamos a tiempo a compartir esta información. El mejor
regalo que podemos darles a todos: La Vida.
Nancy
Mayagoitia
Voz
del Frente Común Contra el SIDA
|