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El suministro de medicamentos vitales contra el sida
en México es cada vez
más inaccesible debido a sus altos costos.
La cantidad de tratamientos disponibles es profundamente insuficiente
para cubrir la necesidad. El régimen básico de
medicamentos llamado coctel de tres está disponible para muy pocos.
Además estos medicamentos
antirretrovirales tienen características muy especiales: Es necesario tomarlos
regularmente en combinaciones específicas y cualquier interrupción o cualquier
variación en las dosis resulta en los pacientes el desarrollo de resistencia a
su tratamiento y es necesario empezar un régimen alternativo de nuevos
medicamentos con los cuales se debe ser también regulares y constantes.
Dado el enorme desabasto de estos
medicamentos en nuestro sistema de salud es claro que los pacientes que falten
a una de sus citas mensuales o tengan una interrupción en su tratamiento pueden
fácilmente perder su esquema de medicamentos, creando resistencia a los
medicamentos y un estado de salud mucho más delicado que antes.
¿Cuál es la causa de esta terrible
situación? Creemos que esta situación no está en las manos de nuestros
doctores ni trabajadores de salud. Conocemos a muchos de ellos que tienen por
sus pacientes un alto interés.
La razón es simplemente económica. Los
precios criminalmente inflados de medicamentos antirretrovirales están matando
a millones de personas en el orbe y a muchos de ellos en México. Protegidos
por las regulaciones de comercio y las leyes de patentes que benefician
enormemente a los consorcios farmacéuticos, la industria trasnacional
farmacéutica no tiene ningún interés en bajar los precios. Los ricos
accionistas de Roche, Glaxo Smith, Bristol-Meyers, entre otros, para ellos no
tiene importancia la salud de los pacientes; solamente les preocupa el retorno
financiero de sus inversiones. Hoy en día estas industrias están protegidas
por una ley de regulación de patentes con una excesiva duración de 20 años.
Cabe mencionar que muchas de estas
grandes empresas no habrían podido desarrollar estos medicamentos tan
rápidamente sin el apoyo directo de personas dedicadas a la lucha contra el
sida, voluntarios de estudios médicos y científicos y pacientes de VIH/sida
involucrados en su propio tratamiento.
Ni en las bolsas de valores, menos en la
industria farmacéutica, ni en los gobiernos con sus comisiones regulatorias
nacionales e internacionales, nadie tiene una postura por hacer un cambio
favorable a esta situación.
¿De quién podemos buscar ayuda? Creemos
que un movimiento impulsado por la sociedad civil organizada, es decir, de
personas dedicadas a la lucha contra el sida, apoyadas fuertemente por médicos
y trabajadores de salud, buscaran respuestas concretas para hacer posible la
manufactura de medicamentos antirretrovirales genéricos a precios justos y
proporcionar beneficios a todos los pacientes que lo requieran.
Este movimiento ha empezando a tomar
raíces en varios países del mundo, como Brasil, Cuba, India y otros más que
realizan acciones concretas para asegurar este logro. En México la coalición
formada por varios grupos civiles, fabricantes de genéricos, trabajadores
contra el sida y personal de salud comprometido, ha empezado a dialogar con
legisladores simpatizantes para analizar nuevamente las leyes existentes de
patentes que ayuden a disminuir el tiempo de protección a patentes de
medicamentos de enfermedades graves como cáncer y sida de 20 años a 10 años.
En el mundo del dramático crecimiento de
la pandemia del sida y el desarrollo de nuevos medicamentos, los expertos
coinciden que una protección de 20 años representa un anacronismo
descaradamente obsceno que solamente asegura los máximas ganancias para los
accionistas de farmacéuticos y forma una enorme barrera para la salud de los
pacientes.
En el Frente Común Contra el Sida, Oaxaca
queremos unir nuestra voz con esta coalición y demandar que los medicamentos
contra el cáncer y sida puedan ser adquiridos a un precio justo por el 100% de
los pacientes que los necesitan.
Ayax Cruz
Coordinador de Programa de Educación
Frente Común Contra el SIDA
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