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Por Claudio Sánchez
NOTICIAS,
Oaxaca
La lucha que libra la sociedad civil de Oaxaca
por la transparencia en las acciones gubernamentales se
realiza tenazmente en muchos frentes, pese a los diputados
locales de Rito Salinas que forman un dique cada vez más
decadente. Es el caso de la información sobre el sida en la
entidad.
El Frente Común Contra el SIDA, A.C. (13 años de
antigüedad como ONG, fundado por Bill Wolf (pintor), su
Coordinador general y con Sergio Santamaría (dramaturgo) a
su lado), tras agotadores meses de preservar ante COESIDA,
no se cansó de insistir hasta que obtuvo algún resultado
parcial y un gesto que podría interpretarse como
promisorio. Siendo pionero el Frente Común en su tarea de
informar para prevenir la incurable enfermedad, topó con un
muro sobreprotegido de “cifras alegres” del Coesida y la
Secretaría de Salud y su “saludable” monopolio oficial de
“éxito” en el combate a ese mal en el estado que, cosa
curiosa de las estadísticas, cada sexenio, religiosamente,
decrece significativamente... aunque luego vuelve a agarrar
la curva ascendente de siempre.
Intervino como mediador el Director de Gobierno,
Javier Fuentes Valdivieso. No era menos, pues la titular
del COESIDA es la doctora Gabriela Velásquez Rosas, la Mujer
del Año, una dama reconocida lo mismo por la compañía
relojera suiza Longines que por el cabildo de Chucho Túnel,
por sus increíbles virtudes humanas y su sacrificio al
frente de una institución enfocada a reducir al máximo el
drama familiar de ver morir, uno tras otro, a pacientes con
VIH, en su mayoría de clase humilde. Sin embargo, desde el
punto de vista informativo, COESIDA estaba discriminando al
Frente.
Hay tantos absurdos como éste: para pertenecer
formalmente a la Comisión Mixta de Transparencia de COESIDA
hay que ser un infectado declarado de VIH. ¡Gulp! Y no
solo eso, sino tener conocimientos de medicina, legales,
forenses, farmacéuticos, etcétera. Todo lo que le Frente
desea es vigilar que los pacientes que radican in el estado
reciban la atención médica, tratamientos y medicamentos
completos que permitan mejorar su calidad de vida. Por ello
insistimos en saber si la farmacia del Consejo Estatal tiene
el abasto suficiente y oportuno de las complejas dosis de antirretrovirales y otras substancias. ¿Cuántos pacientes
están recibiendo atención, cuántos reportados existen,
cuántos han fallecido, cuándo sesiona la Comisión de
Transparencia, cuándo y cómo va a informar, cuánto cuestan
sus servicios?
Quizás por ello se mostraban reticentes a
contrastar la información no confidencial que posee con una
ONG experta en la misma material, sin embargo los datos que
hacían públicos de vez en vez COESIDA y la Secretaría de
Salud prendió los focos rojos al interior del Frente, cuyos
informes y estadísticas no checan con los oficiales. De ahí
la demanda de más información, de más precisión al respecto
pues consideramos que “maquillar” datos impediría la
sociedad reconocer la magnitud del problema.
Una entrevista inicialmente tense, pues “la
información la usan para atacar al gobierno” (tal era uno de
los excluyentes argumentos a favor de su opacidad) sólo
cosechó promesas de transparencia y colaboración en lo
sucesivo. La intermediación de Fuentes Valdivieso hubiera
sido perfecto si no hubiera tropezado una y otra vez en su
dislocado enfoque de recordarle a Bill Wolf, norteamericano
con residencia legal en México, su calidad migratoria de
“extranjero” y “turista”. ¿Acaso su lado xenófobo y aun
homófobo le estaba jugando trampa a nuestro director de
gobierno?
Fuera de esto, se mostró cordial
e
interesado, particularmente cuando se percató, que 60 por ciento de infectados con VIH andan por
estas tierras de
Dios
como si nada, como “bombas de tiempo”,
sin registro, sin medicamentos, sin control, sin
orientación, engordando un problema de salud pública. El
enemigo común de esta enfermedad morbosa es la desconfianza
entre la población y el “minimalismo” con que las
autoridades lo arropan.
De los 410 pacientes que atiende COESIDA en la
entidad, 302 lo hace con recursos de la federación y 108 del
gobierno del estado. Sin embargo se sabe que son más de un
millar los contagiados y se estima que oscilan entre 11 y 18
mil
los portadores del virus en Oaxaca. Aún falta mucho por
hacer y otras ONG como “Gunaxhii Guendanabani” en el Istmo
también afirman que sus datos no cuadran con el optimismo
oficial. Para quienes integramos el Frente, la información
oficial sobre el control del SIDA es un asunto de máxima
alerta permanente.
Oaxaca fue escogida como sede del Primer
Congreso Internacional del SIDA, a realizarse el próximo 3
de junio. Otro más, de carácter nacional, se realizará
entre noviembre y diciembre también en esta ciudad, con la
asistencia de expertos. Allí está la positiva mano de
quienes trabajan en COESIDA, pero ¿por qué no se dejan
echarles una manita de amigos, como cantaba Joe Crocker
interpretando a Lennon y McCartney? Aunque se cierren ante
la sociedad civil, las ONG no se van a cansar de participar
críticamente.
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